Asalto a la República

ASALTO A LA REPÚBLICA

El inicio de la guerra civil española

                  Como ocurre con cualquier hecho histórico, su explosión no se da de un momento a otro. Este, atraviesa un proceso de acumulación de causas que conllevan a ese resultado final en cuestión: un golpe de estado, una guerra, una revolución. En el caso de la guerra civil española –el mayor enfrentamiento en la historia de España- las causas son cuantiosas, algunas de ellas surgen mucho antes de la II República (1931-1939) y otras, durante los primeros meses de la misma.

Bandera Republicana | Foto: www.burbuja.info

El origen
            Antony Beevor, autor del libro “La guerra civil española” (2005), afirma que este conflicto se suele presentar como “el resultado de un choque entre la izquierda y la derecha”, pero que eso es una “simplificación engañosa”[1]. Es comprensible que, para quienes no poseen algún tipo de cercanía con este suceso histórico, el proceso resulte confuso y poco lineal, y para su entendimiento, recurra a resumir el episodio de esta manera.
            En esta disputa, existen motivos más profundos. En primera instancia, se habla de oposición radical entre la oligarquía y los movimientos emergentes (nacionalismo, republicanismo y movimiento obrero) como consecuencia de las guerras carlistas del siglo XIX, las deficiencias políticas de las Restauración (Alfonso XII, María Cristina de Habsburgo y Alfonso XIII) y el peso político-social de la Iglesia y el Ejército.
            Por otra parte, la escasa modernización social comenzó a ser notoria. La revolución industrial se produjo más tarde en España y con un ritmo lento, predominando así la economía agraria y el analfabetismo. Esto, más la participación de la Iglesia en la educación y la debilidad del Estado, frenaban el avance de la modernización.
            No menos importante, fueron las ideologías europeas que comenzaban a surgir a principio de siglo. El comunismo y la victoria de la revolución rusa en 1917, transformaron el pensamiento del movimiento obrero español, acentuando la brecha con las clases conservadoras, quienes comenzaban a abrazar los ideales del nazismo y fascismo.
            Tal vez la causa más próxima y popular, sea la crisis socio-política y económica que transitaba la II República. Ante la apremiada situación, el gobierno español opta por iniciar un reformismo democrático. Los cambios sociales –reforma agraria, educación laica y universal, separación Estado-Iglesia, sufragio universal y mejoras para mujeres y obreros- serán su estandarte pero desafortunadamente, esta medida no fue tomada con simpatía por la sociedad y reavivó la radicalización de ideologías; la izquierda presionará por la instalación del comunismo, y la derecha, comenzará a imitar el fascismo italiano.
            “La divisoria de las nuevas ideologías podía convertir a los hermanos en extraños sin rostro, y a sindicalistas o tenderos en enemigos de clase. Todas las nociones tradicionales de afinidad de grupo y de comunidad local quedaron abolidas de golpe”[2], expone Beevor, explicando muy bien el impacto que ocasionó en el pueblo español esa bipolarización política. Las elecciones de febrero de 1936, tampoco ofrecieron la calma que se esperaba.

Celebración por la proclamación de la República. 14 de abril de 1931 | Foto: @Manu_Abu_Carlos 

Desenlace
            Luego de una ferviente campaña electoral, el triunfo del Frente Popular –una coalición de izquierdas, integrada por socialistas, comunistas, republicanos, sindicalistas y anarquistas- sobre el Frente Nacional –monárquicos, carlitas y falangistas- fue aplastante. No contentos con los resultados, grupos opositores desataron disturbios que fueron respondidos por anarquistas y revolucionarios. Enfrentamientos callejeros y actos terroristas comenzaron a acechar la vieja patria.
            Pero lo peor estaba por suceder. La derecha solo se necesitaba una excusa para intervenir en el gobierno, y ese pretexto llegó antes de lo pensado. El 12 y 13 de julio de ese año, los asesinatos del militar republicano José Castillo y el líder monárquico José Calvo Sotelo, desencadenan el golpe de estado. La sublevación militar de Melilla se inicia el 17 de julio, extendiéndose al día siguiente por todo el país.
            Ante la noticia, los ciudadanos se lanzan a la calle a luchar y España se divide en dos bandos: los defensores del alzamiento nacional y los defensores de la República. A partir del 18 de julio de 1936, la guerra civil española es un hecho, marcando así un antes y un después en la historia del país.

Cynara García



[1] Anthony Beevor. “La guerra civil española”. Editorial Crítica (2005)
[2] Anthony Beevor. “La guerra civil española”. Editorial Crítica (2005)

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